
Lao-tsé
570 aC-
- Con buenas palabras se puede negociar, pero para engrandecerse se requieren buenas obras.
- No vayas contra lo que es justo para conseguir el elogio de los demás.
- Saber que no se sabe, eso es humildad. Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad.
- El que sabe no habla, el que habla no sabe.
- Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes.
- El sabio no enseña con palabras, sino con actos.
- Si das pescado a un hombre hambriento, le nutres una jornada. Si le enseñas a pescar, le nutrirás toda la vida.
- El que domina a los otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso.
- Un viaje de mil millas comienza con el primer paso.
- Observa todo lo blanco que hay en torno tuyo, pero recuerda todo lo negro que existe.
- El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla.
- Lo que le da su valor a una taza de barro es el espacio vacío que hay entre sus paredes.
- La manera de hacer es ser.
- Gobierna mejor quien gobierna menos.
- Si no puedes avanzar una pulgada, retrocede un pie.
- Dios no recibe respuestas con palabras.
- Diferentes en la vida, los hombres son semejantes en la muerte.
- El valor de un acto se juzga por su oportunidad.
- El que está satisfecho con su parte es rico.
- Todo lo difícil debe intentarse mientras es fácil.
- Si practicas la equidad, aunque mueras no perecerás.
- La excelencia de un gobierno no se juzga por su orden.
- El que todo lo juzga fácil encontrará la vida difícil.
- Poca fe se otorga a los que tienen poca fe.
- La perfección del que imparte órdenes es ser pacífico; del que combate, carecer de cólera; del que quiere vencer, no luchar; del que se sirve de los hombres, ponerse por debajo de ellos.

ya lao tse digo ya lo sé......
ResponderEliminar